Lo importante es pensar ¿qué haré flotar en el cielo de mi corazón en este instante?
Si uno mira desde arriba, desde donde están las nubes
¿Cómo se ve la tierra del Paraguay?
Las cataratas del Yguazú, la más grande del mundo…
La Represa de Itaipú, la más grande del mundo.
Los ancianos disfrutan el mate en la calles.
Los muchachos y las señoritas románticamente tocan el arpa.
En una superficie más grande que Japón, viven 5 millones de habitantes.
No tienen montañas, sino cerros.
En el centro del país cruza el Río Paraguay de norte a sur.
Por ser un país sin costas sobre el mar,
el río es una gran arteria para la vida y la industria.
Su capital, Asunción, nació a orillas del río y se desarrolló con él.
El Palacio de Gobierno, ubicado también sobre la costa del río.
Cuando lo visité, en su hermoso jardín se apreciaba
un reloj de flores, que estaban justo en su máximo esplendor.
El Paraguay, es conocido por no tener impuesto personal.
A su gente le gusta la fiesta, el fútbol y el dulce.
Sentía que, en la hermosa naturaleza, el tiempo pasaba lento
Y la gente vivía tranquila.
El siglo 21 será la época en que la gente se cuestione
“cuál es la felicidad verdadera para la humanidad”.
Aunque algunos con soberbia piensen: “somos un país desarrollado”
esa cualidad no tiene en realidad nada que ver con la felicidad.
Aunque estén llenos de altos edificios, estos serán como gigantescos
cementerios, si la mente de la gente que los habita es vacía.
¡De qué servirá vivir en un palacio si se tiene la mente oscura!
Si estando en el campo, una persona pudiera recrear en su mente
la magnificencia del océano del cielo, ¡que más podría necesitar!
Las nubes son libros que tienen alas.
Cualquier tipo de cuento yace en ellos.
Hay nubes que son como grandes campeones.
Hay nubes como caballeros.
Melena de un león. La fortaleza que se yergue.
El Arco del Triunfo.
Hay nubes como princesas inocentes.
Nubes como madres, nubes como hijos. Las familias de nubes se arriman
unas con otras para no perderse en el cielo infinito.
¡Oh, nubes que actúan un drama eterno!
Por eso, cuando uno siente que su corazón se marchita,
Sólo puede clamar a las nubes mirando al cielo,
porque ellas abren la ventana del corazón.
Si tiene la ventana cerrada, el interior del corazón será frío y oscuro
Como una celda, a pesar de la abundante luminosidad del sol en el exterior.
Por eso, ¡Vamos a abrir nuestras ventanas!
¡Abordando a las nubes que nuestros corazones vuelen libremente!
En la otra costa de este río se encuentra la Argentina.
En el Paraguay, que es un país tan tranquilo, ocurrió una guerra en el pasado.
Es la guerra contra la triple Alianza, ciento treinta años atrás.
Contra Brasil, Uruguay y Argentina, el Paraguay luchó durante cinco años,
y el resultado fue la pérdida de más de la mitad de los habitantes,
Siendo la mayoría hombres adultos.
Luego del fallecimiento del entonces presidente,
Finalmente se dio por terminada la guerra. Quedaron sólo mujeres, niños y ancianos.
Perdió más de la mitad de su territorio. A raíz de la derrota, una vez finalizada la guerra,la otra costa pertenece a la Argentina. Su pérdida fue muy grande!
Antes de la guerra, el Paraguay era el país más grande y potente en América del Sur.
Pero el potencial del país quedó acabado,
y la vida del pueblo y su cultura, declinó. La proporción entre hombres y mujeres,
Como también el número de habitantes, no se recuperó durante más de medio siglo.
¡Que tragedia!
Por eso el pueblo paraguayo ama la paz.
Las nubes son los viajeros del cielo.
Viajan, regalando lluvia a las flores secas;
Jugando con la luna y poniendo llamas de arrebol en su espalda.
Con la sonrisa como estruendo, viajan.
Envían silenciosamente la sombra tierna al jardín donde juegan los niños.
El viaje de las nubes no tiene fronteras.
El mundo del corazón tampoco tiene fronteras.
Por eso deseo conectar a las personas en el mundo del gran corazón como el cielo.
Desearía extender la frota blanca de la paz hasta el fin del cielo azul de este planeta tierra. Para eso recorro el mundo y he llegado hasta aquí.
Y sigo recorriendo.
¡A dondequiera!
¡Para siempre!
Uniéndose mi limitada vida, a la vida ilimitada del cielo.
Daisaku Ikeda
Se viene…
Hace 2 horas















